Starcloud, la startup que desarrolla centros de datos en órbita, levantó una ronda de 250 millones de dólares a una valuación de 2,300 millones de dólares, con la participación de Nvidia y Cisco como nuevos inversionistas, según reportó TechCrunch el 21 de agosto.
La ronda, una extensión de la Serie A que la compañía cerró originalmente en marzo por 170 millones de dólares, fue liderada por Manhattan West, con la participación de inversionistas previos como Benchmark, EQT, Soma y NFX, además de nuevos respaldos como Cedar Capital, Goanna Capital y Standard Capital. Nvidia contribuyó con 25 millones de dólares a la ronda, mientras que Cisco Investments se sumó por primera vez como inversionista, aportando experiencia en redes, óptica e infraestructura de inteligencia artificial.
El financiamiento eleva a 450 millones de dólares el capital total que Starcloud ha levantado desde su fundación en 2024, y se destinará a ampliar su capacidad de manufactura, contratar lanzamientos de cohetes adicionales y respaldar el trabajo de ingeniería conjunto con Nvidia.
La colaboración entre ambas compañías comenzó cuando Starcloud envió el primer GPU H100 de Nvidia a órbita a bordo de su satélite Starcloud-1 en noviembre de 2025, y ahora trabajan juntas en el módulo espacial Vera Rubin de Nvidia, diseñado para condiciones extremas donde el enfriamiento depende principalmente de grandes radiadores y los componentes deben resistir exposición a radiación.
El interés de fabricantes de chips y de redes en financiar infraestructura espacial confirma que la energía solar constante y el enfriamiento pasivo del espacio se consideran ventajas frente a las limitaciones de energía y refrigeración que enfrentan los centros de datos terrestres, en un momento en que las opciones de lanzamiento disponibles ya comienzan a escasear frente a la demanda del sector.
Para la industria de infraestructura de inteligencia artificial, el caso de Starcloud confirma que la competencia por capacidad de cómputo ya empuja a los inversionistas hacia opciones consideradas experimentales hace apenas un par de años, en la búsqueda de alternativas frente a las restricciones de suelo, agua y electricidad que limitan la expansión de los centros de datos convencionales.
Desde la perspectiva de next+, la apuesta de Nvidia y Cisco por Starcloud confirma que los centros de datos orbitales dejaron de ser una idea especulativa y se convirtieron en una categoría de infraestructura que los principales proveedores de cómputo e inteligencia artificial ya consideran parte de su estrategia de largo plazo frente a los límites físicos de la infraestructura terrestre.
