IA: aprender a desaprender con Eduardo Liberos

Inteligencia Artificial
Aprender a desaprender: lo que la IA le está exigiendo a la educación de posgrado

La inteligencia artificial está transformando los programas de posgrado desde adentro, redefiniendo cómo se aprende, cómo se enseña y cómo se evalúa.

Hay una pregunta que Eduardo Liberos, CAIO de IEDGE AI Business School, lleva tiempo haciéndose: ¿estamos usando la IA para aprender más, o para esforzarnos menos? next+ conversó con Eduardo sobre el impacto que está generando la inteligencia artificial en los programas de posgrado, desde el aprendizaje de los alumnos y el rol del profesor, hasta la forma en la que se evalúan los contenidos. Este nuevo escenario obliga a las instituciones de formación superior especializada a adaptarse a uno de los cambios más disruptivos que se están produciendo desde la Revolución Industrial.


La IA no es una herramienta, es una competencia transversal

En conversación con next+, Eduardo Liberos planteó que la transformación ocurre en tres frentes de forma simultánea: cómo se aprende, cómo se enseña y cómo se aplica el conocimiento al entorno profesional. En los tres, el punto de partida es el mismo: integrar la IA como parte estructural del modelo educativo, no como una capa adicional sobre lo que ya existía.

El verdadero valor no está en usar IA como una herramienta de moda, sino en integrarla como una competencia transversal. Hoy, un profesional debe saber cómo utilizarla para pensar mejor, decidir mejor y ejecutar con mayor eficiencia.

La distinción que se trazó en la conversación es precisa: usar IA para generar un entregable es una cosa. Usarla para explorar hipótesis, comparar enfoques y detectar puntos débiles en una idea es otra completamente distinta. La diferencia no depende de la herramienta, sino de quién la usa y con qué criterio.

El profesor no desaparece, se vuelve más difícil de reemplazar

Uno de los temas que se abordaron fue el futuro del rol docente. Eduardo Liberos fue claro: el profesor no desaparece, pero su función evoluciona de forma significativa.

El profesor no desaparece; se vuelve más importante. Pero su papel cambia. Pasa de ser principalmente transmisor de información a convertirse en guía, curador, mentor y evaluador crítico. En un entorno con IA, el profesor debe enseñar a pensar con IA, pero no a delegar el pensamiento en la IA. Esa diferencia es fundamental.


Esa evolución tiene consecuencias directas sobre cómo se evalúa. Se planteó cómo IEDGE aborda la evaluación en un contexto donde los entregables pueden generarse con apoyo de IA. Eduardo Liberos explicó que la institución orienta sus métodos hacia el proceso, el criterio y la defensa del trabajo: proyectos aplicados, presentaciones, defensa oral, análisis de casos en directo y evaluación de la capacidad estratégica. El objetivo es comprobar si el alumno comprende lo que ha producido, puede justificar sus decisiones y es capaz de defenderlas ante preguntas críticas.

Aprender, desaprender, reaprender

La conversación se amplió hacia el papel de la educación ante los cambios que está viviendo el mercado laboral global. Eduardo Liberos señaló que la educación debe evolucionar de ser un evento puntual a convertirse en un sistema de actualización continua.

Ya no hablamos de estudiar una vez y trabajar toda la vida con ese conocimiento. Hablamos de aprender, desaprender y reaprender de forma constante. Y los programas que no estén diseñados para ese ciclo quedarán obsoletos antes que las profesiones que dicen formar.


También se planteó si los profesionales deberían priorizar programas de pensamiento estratégico o de habilidades técnicas. Eduardo Liberos señaló que se trata de una elección complementaria, no excluyente. Un profesional con visión estratégica pero sin comprensión tecnológica puede quedarse en planteamientos generales. Uno con dominio técnico pero sin criterio estratégico puede ejecutar sin dirección. Los programas más valiosos, apuntó, son los que combinan ambas dimensiones junto con ética y aplicación práctica real.

Conclusión

Al cierre, se conversó sobre las perspectivas a largo plazo de la IA en la educación de posgrado. Eduardo Liberos apuntó a un horizonte donde la tecnología y la pedagogía deben avanzar juntas: la banalización del aprendizaje, la homogeneización del pensamiento y la dependencia de plataformas privadas son escenarios que pueden evitarse con visión, método y responsabilidad institucional. Para Eduardo Liberos, el futuro de la educación de posgrado no es simplemente más IA, sino mejor educación con IA. Más crítica, más práctica, más ética y más conectada con los desafíos reales del mundo profesional.