El uso del efectivo en puntos de venta en México caerá del 40% del valor total de transacciones en 2025 al 35% para 2030, según el Global Payments Report 2026 en su onceava edición, un informe que analiza tendencias de pago en 42 países y proyecta su evolución hasta el final de la década. En el canal de ecommerce, la reducción es igualmente consistente: las transacciones en efectivo pasarán del 9% al 7% del valor total en el mismo período.
El reporte describe la emergencia de un ecosistema híbrido donde efectivo y métodos digitales coexisten, pero con una trayectoria de largo plazo claramente inclinada hacia la digitalización. Las tarjetas de crédito y débito siguen siendo el método dominante en el ecommerce mexicano, concentrando el 32% del valor total de transacciones en línea. Las billeteras digitales y otras soluciones de pago emergentes amplían su presencia conforme los consumidores priorizan seguridad, velocidad y facilidad de uso.
"Los consumidores muestran mayor apertura e interés en métodos de pago que sean rápidos, simples y seguros para el uso cotidiano", señaló Juan Pablo D'Antiochia, director general de Enterprise para Global Payments en América Latina.
El escenario tiene una dimensión estructural que va más allá del comportamiento del consumidor individual. Para las empresas, reducir la dependencia del efectivo implica menores costos operativos, menos fricción en las transacciones y mayor trazabilidad financiera. Para las instituciones financieras, representa una oportunidad de ampliar el acceso a crédito, seguros y otros servicios entre segmentos de población que hoy operan principalmente en efectivo.
Esa brecha es significativa. Según la Encuesta Nacional de Financiamiento de Empresas 2023, solo el 52% de las micro, pequeñas y medianas empresas en México acepta pagos con tarjeta. Entre las que sí lo hacen, el 98% cita la demanda de los clientes como razón principal, el 70% reporta mayor potencial de ventas y el 62% señala que los pagos digitales mejoran el seguimiento de ventas y procesos contables.
Para atacar ese hueco, la Secretaría de Economía, Visa, BBVA y Santander México lanzaron en diciembre de 2025 la iniciativa Crece tus MiPyMEs con Pagos Digitales, con el objetivo de habilitar al menos un millón de micro, pequeñas y medianas empresas para aceptar pagos electrónicos. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, destacó que aproximadamente 3.2 millones de MiPyMEs en México aún no tienen esa capacidad. La primera fase del programa se implementará en 10 estados, incluyendo varias ciudades sede del Mundial 2026.
El debate sobre el camino más eficiente para reducir el efectivo también tiene referentes regionales. Ximena Aleman, CEO y cofundadora de Prometeo, señala que la experiencia de Brasil con Pix, el sistema de pagos instantáneos del Banco Central que permite transferencias usando número de teléfono, correo electrónico o identificador fiscal, ofrece una lección relevante para México. En contraste, el sistema CoDi de Banxico ha tenido dificultades de adopción porque el proceso de iniciación mediante códigos resulta menos intuitivo para el usuario. Aleman argumenta que México ya tiene la penetración de internet y la infraestructura tecnológica para escalar los pagos digitales, pero que la transición requiere mejores garantías, experiencias de usuario más simples e incentivos claros para alejarse del efectivo.
Para el equipo de next+, la reducción proyectada del efectivo en México no es solo un dato de medios de pago. Es una señal de reconfiguración del ecosistema comercial en su conjunto. Cada punto porcentual que migra del efectivo hacia lo digital abre nuevas posibilidades de trazabilidad, personalización y acceso a servicios financieros para consumidores y negocios que hoy operan fuera del sistema formal. Para retailers, operadores de ecommerce y marcas que diseñan su estrategia de checkout, el momento de invertir en infraestructura de pagos digitales no es cuando la demanda ya esté madura, sino antes, cuando la migración todavía está construyendo sus hábitos. Las empresas que hagan ese movimiento ahora tendrán ventaja estructural sobre las que esperen a que el mercado los obligue.
